¿Qué es un flujo de caja proyectado?
Es la proyección de cuánta plata vas a tener en cada fecha futura: partís del saldo real de hoy, le sumás lo que vas a cobrar y le restás lo que vas a pagar, día por día o semana por semana. A diferencia del balance, que mira el pasado, el flujo proyectado mira hacia adelante y te avisa con tiempo si vas a quedar corto, en vez de enterarte el día que no podés pagar.
El valor no está en el gráfico, sino en la decisión que habilita: si sabés hoy que el 12 del mes que viene te faltan $2.000.000, tenés semanas para conseguirlos. Si te enterás ese día, ya es tarde.
¿En qué se diferencia del flujo de caja histórico?
El histórico registra lo que ya entró y salió: es contable y mira para atrás. El proyectado estima lo que va a pasar: es de gestión y mira para adelante. Los dos sirven, pero para tomar decisiones —si podés comprar stock, adelantar un pago o vas a necesitar financiarte— el que importa es el proyectado, porque es el único que te da margen de reacción.
- Histórico: qué pasó con tu caja. Sirve para controlar y entender.
- Proyectado: qué va a pasar con tu caja. Sirve para decidir y anticipar.
- El proyectado se apoya en el histórico: los patrones de cobro pasados afinan la previsión futura.
¿Cómo se arma un flujo de caja proyectado, paso a paso?
En cinco pasos: partís del saldo real de hoy, listás las entradas futuras (facturas por cobrar, cheques a depositar), listás las salidas (facturas a pagar, sueldos, cheques emitidos, impuestos), las ubicás en la fecha en que realmente van a ocurrir y sumás todo período por período. El saldo acumulado de cada fecha es tu proyección: donde se pone negativo, ahí está el problema.
- 1. Saldo inicial real: lo que hay hoy en cajas y bancos, no una estimación.
- 2. Entradas futuras: facturas de venta por cobrar, cheques a depositar, créditos a favor.
- 3. Salidas futuras: facturas de compra, sueldos, cheques emitidos, impuestos, cuotas.
- 4. Ubicá cada movimiento en su fecha real, no en la del vencimiento teórico.
- 5. Acumulá período por período: el saldo de cada fecha muestra dónde te quedás corto.
¿Por qué la fecha de cobro real importa más que el vencimiento?
Porque casi nadie paga el día del vencimiento. Si proyectás tus cobros a la fecha teórica de la factura, tu flujo va a mentir para bien: vas a "ver" plata que todavía no llegó. Lo correcto es sumarle a cada cliente su atraso típico —los días que en promedio se demora— para proyectar cuándo vas a cobrar de verdad. Un cliente que siempre paga a 15 días de vencido no cobra el día 0.
El optimismo es el peor enemigo del flujo
La trampa más común es proyectar los cobros como si todos pagaran en fecha y los pagos como si pudieras estirarlos. Un flujo útil es realista, no optimista: mejor que te sobre a que te falte justo el día que tenías que pagar sueldos.
¿Por qué no hay que mezclar monedas en la proyección?
Porque un faltante de dólares no se cubre con pesos que te sobran. Si sumás todo en una sola moneda con una cotización cualquiera, tapás el descalce: podés "ver" saldo positivo total y estar corto justo en la moneda con la que tenés que pagar. Cada moneda debería proyectarse en su propia solapa, y la conversión —si hace falta— ser una decisión explícita, no un supuesto escondido.
¿Cómo lo resuelve MOBU?
El Flujo de Caja Proyectado de MOBU parte del saldo real de tus cuentas hoy y proyecta cruzando lo que ya está cargado: facturas de venta y compra, cheques a cobrar y pagar, créditos, inversiones aprobadas y sueldos. No te devuelve un gráfico para interpretar: te escribe el veredicto en palabras —la fecha exacta y el monto en que te quedás corto— y por moneda.
- La solución de flujo de caja proyectado te dice la fecha y el monto del faltante, y qué podrías vender para cubrirlo, sin cargar una planilla aparte.
- El módulo de Tesorería aporta el saldo real y los cheques, y a cada factura le suma el atraso típico del cliente para proyectar cuándo vas a cobrar de verdad.
- Cada moneda va en su propia solapa: un faltante de dólares nunca se tapa con pesos que te sobran, y elegís el horizonte de 30 días a un año.